jueves 12 de noviembre de 2009

Celda 211 (Daniel Monzón, 2009)

La palabra “españolada” es tristemente célebre, y lo peor es que es usada casi exclusivamente en nuestro propio país. ¿Qué significa que una peli es una españolada? Según algunos “a los que les gusta el cine” (palabras textuales), una españolada es prácticamente cualquier película creada en territorio patrio, y es un término obviamente peyorativo. Esa gente da por sentada la escasa calidad de una película por el mero hecho de ser española. Como si no hubiera basuras americanas...

En cualquier caso, ellos se lo pierden. Porque el cine español afortunadamente goza de excelente salud. Produce películas de buena calidad y, de vez en cuando, auténticas joyas. Éste es el caso de la película que nos ocupa hoy. Celda 211 es una joya en todos los aspectos: narración, interpretación, ambientación... Basada en la novela homónima de Francisco Pérez, la película nos cuenta la historia de un motín carcelario, es decir, se trata de auténtico cine de género, de ese al que parece que los directores españoles tengan miedo. Daniel Monzón, afortunadamente, no se lo tiene.

Con una notable producción, que consigue sumergirnos en el pequeño universo que constituye la prisión, para lo que han contado con auténticos ex-presos a modo de extras, el vigoroso pulso narrativo de Monzón nos mete de lleno en el meollo ya desde la primera escena, que obligará a muchos a apartar la vista. Pero sin duda lo mejor del filme tiene nombre y apellido. Se llama Luis Tosar, y su interpretación de Malamadre, delincuente y noble, sin escrúpulos pero con un marcado código de honor, se recordará. Que tiemblen los Goya.

El resto del reparto tampoco debe ser olvidado. Alberto Ammann es un gran descubrimiento que se mueve sorprendentemente como pez en el agua en un papel dificilísimo. Incluso Resines, que nos resulta tan ajeno en el drama, mantiene bien el tipo. Me obligo a mencionar también a Carlos Bardem, cuya interpretación me sorprendió gratamente.

La historia acertadamente combina momentos de clímax con pausas reflexivas, y poco a poco va precipitándose hacia un enorme y épico final que no dejará indiferente a nadie. La crítica al tratamiento de los reclusos y al comportamiento de los funcionarios es más que evidente, y como nota anecdótica, la presencia de los presos etarras, detalle brillante que un director más cobarde se hubiera ahorrado. Monzón no lo es.

Por favor, id a ver esta españolada. Merece la pena.

martes 13 de octubre de 2009

Ágora (Alejandro Amenábar, 2009)

Amenábar lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a cambiar de género, y ha vuelto a triunfar. Fue para todos una sorpresa mayúscula cuando, tras su paso por el suspense (Tesis), la ciencia-ficción (Abre los ojos) y el terror (Los otros), se embarcó en la biografía de Ramón Sampedro. El resultado fue una de las mejores películas que se han hecho en España en los últimos 20 años. En esta ocasión vuelve a ofrecernos una biografía de un personaje real, pero en el marco del drama histórico e incluso épico.

La gente ha acusado a esta peli de ser fría, poco humana. A ver, en qué quedamos: ¿Mar adentro era demasiado sentimental, demasiado subjetiva, y Ágoras es demasiado lejana, demasiado objetiva? Yo no lo creo. Yo creo que Ágora es una película que cuenta la historia (al menos una versión muy aproximada de ella), y que nos acerca al mundo de una de las mujeres más importantes de la historia, Hypatia de Alejandría. Precisamente, la dicotomía entre la protagonista (perdida en su mundo, la ciencia y la filosofía) y el resto de personajes (sumergidos en el mundo más cercano, el de los integrismos y la violencia) es uno de los grandes logros de la película.

¿Es Ágora una crítica al cristianismo? Lo es y no lo es. Lo es porque, qué duda cabe, el cristianismo ha sido una religión causante de conflictos y guerras, y porque tradicionalmente ha despreciado el conocimiento científico, no lo es porque el tema es mucho más actual que todo eso. En realidad, el director trata de censurar a todos aquellos que tratan de imponer sus ideas (religiosas o de cualquier otra índole) por medio de la violencia.

Dejando las polémicas de lado, la película tiene, sin duda, dos puntos fuertes. Uno es la espectacular ambientación de época, donde se puede apreciar el desorbitado presupuesto (¡¡50 millones de euros, una peli española!!). La recreación de las calles de Alejandría en el siglo IV y, sobre todo, de la biblioteca, está a un gran nivel. Y el otro es mi querida Rachel Weisz, impresionante dando vida a Hypatia, mostrándonos su vertiente científica y su vertiente humana. Sufriendo y disfrutando. Un 10.

Para acabar, os recomiendo que veáis Ágora sin complejos, no os dejéis influir por los críticos (ni siquiera por mí) y tratad de disfrutarla, porque merece la pena.

jueves 8 de octubre de 2009

REC 2 (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2009)

Había ganas. Después de lo que supuso el estreno de REC, de las emociones, los gritos y los saltos que nos aportó, había ganas de más. Y eso que los directores dijeron que no habría secuela. Pero claro, cualquiera se niega después del exitazo, y de las súplicas de los fans. Había ganas y tengo que decir que, al menos yo, he salido del cine incluso con ganas de más.

Es curioso, porque yo no soy un amante de las películas de zombies convencionales. He visto pocas y en general no me dicen gran cosa. Respeto profundamente todos los gustos, pero no me dicen gran cosa. Pero REC fue diferente. El formato, que no era realmente tan innovador, pero si lo era su forma de usarlo, y sobre todo, esa capacidad de integrar el ultrarrealismo con lo fantástico, esa habilidad para mantenerte en límites de tensión peligrosos para la salud, era lo que te mantenía pegado al asiento. Y, en ese sentido, esta secuela no decepciona en absoluto.

REC 2 no es realmente una secuela, ni tampoco una precuela, sino que narra hechos paralelos o inmediatísimamente posteriores a los de la primera película. El argumento ha virado en esta ocasión de lo biológico a lo puramente religioso, y el mérito es conseguir que así y todo nos lo creamos. La cámara única ha sido sustituida por unas pocas, manteniendo el sello de identidad de la visión subjetiva, que es lo que hace que te sumerjas en la acción y en ocasiones no puedas ni respirar por el ansia de saber qué demonios va a pasar.

¿Los peros? Se pierde la sorpresa que supuso el uso de esa cámara subjetiva, es obvio, pero eso era algo inevitable. Los directores han tratado de sorprendernos por otras vías, con la aparición de personajes carismáticos (de los que no hablaré, pues cualquier cosa que diga revelaría detalles esenciales), y el retorno de Manuela Velasco, que estuvo estupendísima en el primer filme (Goya incluido).

¿Habrá REC 3? Quién sabe, pero ya dijeron que no habría REC 2 y aquí estamos hablando de ella. Lo cierto es que alargar más la historia sería complicado y quizá innecesario, pero ya sabéis, el mercado manda.

viernes 25 de septiembre de 2009

Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009)

Lo primero que os diré es que no hagáis caso de muchas cosas. Por ejemplo, no hagáis caso de lo que digan los críticos, yo incluido. No es que pretenda tirar piedras sobre mi propio tejado (al fin y al cabo, tampoco es que yo viva de esto), sino que al ver esta película me he dado cuenta de que me habían convencido de que era mala, y eso tiene mérito, porque a mi me encanta Tarantino. En segundo lugar, no hagáis caso al propio Tarantino. No se os ocurra creeros nada de lo que pase en esta peli, o acabaréis sufriendo un enorme shock.

Es cierto, la gran mayoría de las críticas decían de esta película lo peor que podían decir de ella. No decían que fuera mala, que estuviese mal escrita, mal dirigida o mal interpretada. Lo que decían era que no era de Tarantino. Que parecía dirigida por otra persona, o en todo caso que el director se había dejado llevar por su ego y la había cagado. Que había perdido su esencia, su humor, sus diálogos, sus grandes personajes.

Tonterías. Tarantino ha vuelto a lo grande. Metido en un género totalmente nuevo para él, ha conseguido traerlo a su terreno de forma que parece que haya estado toda la vida haciendo películas de la Segunda Guerra Mundial. Porque sin duda esta es una peli de Tarantino, no me cabe la menor duda. Personajes gamberros, diálogos corrosivos e incluso escenas de brutal y conmovedora dureza, especialmente la escena inicial.

Alguno quizá se sienta decepcionado por la falta de metraje de los bastardos del título. Bueno, no lo olvidéis: es una peli de Tarantino. Eso significa que nos encontramos ante varias historias diferentes que se van cruzando hasta convertirse en una sola. Pero no os preocupéis, tenéis escenas de sobra del señor Pitt (magnífico papel el suyo) y sus colegas, donde destaca el también director Eli Roth. En el otro bando, sin duda la actuación más destacada es la de Christoph Waltz.
En resumen, no entiendo las críticas. Ésta es una divertidísima fábula sobre la Segunda Guerra Mundial, donde todos aparecen caricaturizados, y donde el drama y la comedia se entrelazan sin razón. Tarantino ha vuelto.

sábado 12 de septiembre de 2009

District 9 (Neil Blomkampt, 2009)

Menuda sorpresa. La verdad es que fui al cine con cierta ilusión. Me habían hablado bien de esta peli pero, sinceramente, no esperaba esto. Os recomiendo que vayáis a verla sin prejuicios y con ganas de ver ciencia-ficción desde un punto de vista diferente a lo que se había hecho hasta ahora.

El semidesconocido Neil Blomkamp (no es extraño que en la cabecera no figure su nombre sino el del productor, el nuevo rey Midas Peter Jackson) nos narra una historia sobre extraterrestres en la que lo de menos es de donde vienen o cuales eran sus intenciones. La realidad que refleja ocurre veinte años después de la llegada de los aliens. Hambrientos y sin posibilidad de hacer funcionar su nave, los humanos los han recluido en un gueto (el distrito 9) a las afueras de Johannesburgo. Allí, al igual que en cualquier gueto, la miseria y la delincuencia campan a sus anchas. Pero la historia reserva sorpresas, que no revelaré aquí.

Toda la película es una evidente pero no por ello menos efectiva alegoría sobre el fenómeno de la inmigración, representado en la propia Sudáfrica, pero igualmente válido para cualquier lugar del mundo, y de esto nosotros sabemos un rato. La marginación y desprecio a los llegados de fuera, juzgados por su apariencia o por sus costumbres distintas, es un fenómeno por desgracia universal.

El también desconocido Sharlto Copley
interpreta al personaje principal, que sufre una curiosa evolución. No quiero revelar demasiadas cosas, pero os diré que al principio es un perfecto imbécil, cuya visión de los aliens cambiará a raíz de un extraño suceso.

Lo más sorprendente de la película no es solamente su planteamiento, sino la forma de plasmar esa historia. La mayor parte está narrada en forma de documental, incluyendo entrevistas con “expertos” en la materia, entre los que se cuentan militares, diplomáticos y activistas pro derechos humanos (o deberíamos decir derechos aliens xDD). ¿Queréis saber el puntazo de la peli? El extraterrestre protagonista se llama Christopher…

Resumiendo, esta no es una peli más sobre extraterrestres invasores de la Tierra. Es una gran metáfora sobre el racismo y la discriminación, sin dejar de ser al mismo tiempo una buena película de ciencia-ficción, con acción, persecuciones y armas destructoras. Muy recomendable.


martes 18 de agosto de 2009

Enemigos públicos (Michael Mann, 2009)

¿Os habéis enterado? La Academia de cine de Hollywood pretende cambiar algunas cosas en las próximas entregas de los Oscar. La más importante y llamativa es el incremento de nominaciones en la categoría de mejor película. Diez, nada más y nada menos. Aducen para ello que así podrán entrar en ella películas que habitualmente no tendrían posibilidades de hacerlo, léase: animación, ciencia-ficción, comedia… En mi opinión, esta medida surge por las numerosas críticas recibidas este año debido a las ausencias en las categorías principales de las películas favoritas de público y crítica: WALL·E y El Caballero Oscuro. Una medida errónea y que llega tarde.

En cualquier caso, Michael Mann debería estar contento, pues la medida prácticamente garantiza la presencia de su última película en las nominaciones. Enemigos públicos es la historia de John Dillinger, uno de los criminales más conocidos de la historia de Norteamérica. En mi opinión, hay dos cosas principalmente destacables en esta película: la dirección artística y Johnny Depp.

El dos veces nominado al oscar interpreta uno de sus papeles más convencionales (no es peyorativo, simplemente apunto su capacidad para hacer papeles de tipo raro) y se muestra muy contenido, dándole a Dillinger el término medio entre emotividad y seguridad a un personaje mucho más humano de lo que a priori podría parecer. Sus compañeros de reparto están desiguales, desde la gran presencia y ternura de Marion Cotillard en el papel de la pareja del protagonista (de origen francés, de ahí la elección de la actriz) a la un poco sosa interpretación de un Christian Bale que no parece darlo todo, metido en el papel del agente del FBI que persigue a Dillinger.

La dirección artística, ambientación y decorados es el otro punto fuerte de la obra. Se recrea la América de los años 30 de forma efectiva, desde los lujosos bancos, a las callejuelas y las viejas prisiones. El uso de la cámara digital merece mención pues, aunque habitualmente no me acaba de convencer la textura de las imágenes digitales, en este caso opino que contribuye en gran medida a darle un mayor realismo a la película.

Una película que quizá tiene aires de ser mejor de lo que realmente es, pero que consigue, con un buen trabajo del equipo artístico y un guión sólido que respeta bastante la historia de la que parte, ser un título notable del verano.

jueves 13 de agosto de 2009

Asalto al tren Pelham 1 2 3 (Tony Scott, 2009)

Tengo la sensación de que no soy un buen crítico. Lo digo porque frecuentemente lo que escribo en este espacio no coincide en absoluto con la opinión general de la crítica, digamos, “profesional”. Debe ser que no entiendo mucho de cine. O a lo mejor es que intento fijarme en los aspectos cinematográficos de las películas, y no en aspectos filosóficos y/o ético-morales, como hacen algunos, cuyas críticas “profesionales” no hay Cristo que las entienda. Alguien debería recordarles que en una crítica de cine hay que hablar, al menos un poco, de cine.

Sea como fuere, el caso es que la mayoría de críticas dicen que Pelham 1 2 3 es una mala película de acción. Yo he ido a verla y, sinceramente, lo que creo es que Pelham no es en absoluto una película de acción. El aliciente de toda la historia se centra en el enfrentamiento entre los dos personajes protagonistas, interpretados por mi admirado Denzel Washington y por John Travolta, un señor que conforme se hace mayor, se convierte en mejor actor.

En base a esto, hay que decir que las escenas de diálogos entre ellos dos (el bueno y el malo), son sin duda las mejores de la película. También hay que destacar la presencia de dos secundarios de peso, el últimamente omnipresente John Turturro, que se mete sin problemas en la piel de un agente del FBI experto en secuestros, y de James Gandolfini, que interpreta con gran soltura al alcalde de NY. La peli está dirigida por Tony Scott, el hermanísimo, que pese a tratarse de un remake (que a su vez es una adaptación de una novela), no puede evitar dar su sello personal, con planos giratorios, imágenes congeladas y otras maravillas del arte contemporáneo.

Mi mayor crítica se centra en el final. No daré ningún spoiler, pero lo que sí diré es que todo va como la seda hasta que las posiciones fijas (Washington en la centralita de teléfonos, Travolta en el tren) se pierden. En ese momento, la historia deriva en el clásico “héroe por accidente” que demuestra un arrojo poco creíble para el ciudadano de a pie.

Poco más que añadir. Una historia correcta, que empeora al acercarse al final, unas interpretaciones destacadas y una dirección, digamos, personal. Saludos.

viernes 31 de julio de 2009

Up (Pete Docter, Bob Petersen, 2009)

Hace un año escribí que me acababa de enamorar de una película. Hacía mucho tiempo que eso no ocurría, y ha tenido que pasar todo un año para que vuelva a ocurrir. La película a la sazón se llamaba WALL·E. Y tengo que decir que, un año después, el idilio continúa.

Pixar se ha convertido en el maná, en el agua de mayo, en la última esperanza de aquellos que esperamos que el cine no haya perdido la originalidad, las buenas ideas, la propia esencia de lo que significa contar historias de una forma visual. Up, en este sentido, no sólo no defrauda sino que supera todas las expectativas posibles. Por decirlo de una forma sencilla, esta peli es maravillosa.

Up es una película que habla de la naturaleza de las relaciones humanas, del amor, del sentimiento de pérdida, de la superación… habla de tantas cosas que es literalmente imposible enumerarlas aquí. Los magos de la factoría de animación han conseguido que cada estreno suyo sea un clásico moderno de forma automática. Además, parafraseándome a mí mismo, diré que la técnica de animación por ordenador, siendo absolutamente increíble y sobrecogedora, no es más que un recurso para lo que de verdad pretende esta película: contar una bella (y humana) historia.

Resulta triste pensar que estas películas en las que no hay personajes reales, son las que mejor saben reflejar la naturaleza del ser humano. Además, siendo fiel al espíritu Pixar, el humor rebosa por los costados de la película, un humor universal, intemporal, que recuerda a Chaplin, a Keaton, aderezado con el humor verbal más cercano a nuestros tiempos. Humor para pequeños y mayores, pero también ternura e incluso dramatismo digno de Capra. Especialmente el inicio de la historia, con el protagonista recordando su relación con su fallecida esposa, en una deliciosa secuencia muda, hará derramar lágrimas a más de uno y de dos.

La impresionante evolución de la animación en tres dimensiones nos muestra un mundo de increíble perfección, una gama de colores, luces, sombras y movimientos que dejarán con la boca abierta a aquel que crea q esto no es más que una peli “de dibujos”. La música del omnipresente Michael Giacchino contribuye también a hacer de Up una obra imprescindible del cine moderno.

Voy a parafrasearme de nuevo. Me he enamorado de una película. Por favor, no os la perdáis
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viernes 26 de junio de 2009

Transformers: la venganza de los caídos (Michael Bay, 2009)

La primera Transformers me pareció una peli enormemente infravalorada por la crítica. No es que fuera la película del año, pero sin duda era un producto de entretenimiento tremendamente válido, con unas escenas de acción cargadas de efectividad, y muy espectaculares. La historia era buena (ojo, no digo realista, ni creíble, pero sí coherente en su propio contexto). Los personajes podrían haber dado un poco más de sí, pero tenía las dosis correctas de comedia y de dramatismo, y una banda sonora muy notable.

Esta secuela nos llega precedida de una campaña de promoción que intentaba hacernos creer que iba a ser lo más de lo más. Más robots, más acción, mas comedia. Más de todo. Y esto, lamentablemente, no es garantía de más calidad. En esta película encontramos una sobrecarga de robots, y sobre todo, una sobrecarga de humor. ¿Realmente es necesario que haya tonterías en todas y cada una de las escenas? ¿Es necesario que haya cuatro, cinco, o hasta seis personajes “graciosetes”? Desde luego que no. Respecto al número de robots, nos anunciaban treinta nuevos transformers, pero realmente sólo encontramos un par de novedades de interés: The Fallen, que da nombre a la película en su versión original, y Devastator, una suerte de Megazord formado por multitud de cacharros, una barbaridad, vamos. Respecto a los demás, en general, aparecen sólo para morir al segundo siguiente.

La historia es excesivamente mitológica y épica, con apariciones fantasmales incluidas, repleta como ya he dicho de momentos cómicos (incluso de robots grotescamente cómicos, ¿era necesario un robot anciano, con barba y todo?). Los personajes son básicamente los mismos. Sam, interpretado por el omnipresente Shia LaBeouf, es un poco más maduro, pero básicamente es el mismo pringao. Me intriga la presencia de Megan Fox: sí, está muy buena, pero ¿para qué sirve el personaje? Se limita a correr junto a su novio de un lado para otro enseñando material. John Turturro se salva gracias a su experiencia, protagonizando, él sí, los momentos más simpáticos de la peli.

Se salvan, obviamente, los efectos especiales, impresionantes una vez más, y la banda sonora, pese a ser básicamente la misma que en su antecesora, pero mantiene la calidad. El previsible bombazo en taquilla y su abierto final nos garantiza más secuelas. Esperemos que pueda enderezarse el rumbo de esta saga que empezó bien, y se ha venido bastante abajo
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domingo 7 de junio de 2009

Terminator Salvation (McG, 2009)

La saga Terminator es, sin duda, uno de los iconos más importantes del cine de las últimas tres décadas, especialmente si nos referimos a sus dos primeras entregas, dirigidas por James Cameron. La figura poderosa de Arnold Schwarzenegger empuñando una escopeta y diciendo “volveré” se ha convertido en todo un mito. Me encanta. Me apasiona. Para mí, lo proclamo, Terminator 2: el Juicio Final es una de las mejores películas de acción y ciencia-ficción que se han hecho.

En cualquier caso, esta cuarta entrega ha optado, muy acertadamente, por alejarse de ese modelo, creando un nuevo contexto que le hace mucho bien a la historia. Terminator Salvation nos sitúa en el año 2018. John Connor es ahora un hombre hecho y derecho, uno de los líderes de la resistencia humana ante un mundo dominado por Skynet, la malvada inteligencia artificial. Su obsesión es encontrar a Kyle Reese, que será (o fue) su padre. En el camino para lograrlo se topa con Marcus Wright, un condenado a muerte que no recuerda nada, no sabe donde está, y que esconde algo que ni él mismo imagina.

Nos encontramos ante un producto de pura acción. La película no da tregua, las persecuciones, tiroteos y peleas se suceden sin descanso, consiguiendo un ritmo altísimo. No es cierto que el argumento no aporte nada, en mi opinión el nuevo contexto favorece muchísimo a la saga, y ese aire a lo Mad Max consigue que nos interesemos un poquito más por el destino de la humanidad.

Christian Bale cumple sin alardes en el papel de John Connor. Seguro de sí mismo, guerrero y soldado de élite, el liderazgo está en su naturaleza, y su odio visceral a las máquinas apunto estará de hacerle tomar una decisión equivocada. Destacable la interpretación del desconocido Sam Worthington en el papel de Marcus, sobre el que recae casi todo el peso dramático de la historia. El papel de Bryce Dallas Howard es irrelevante, y el de Helena Bonham Carter es casi un Cameo. Para los superfans, por supuesto, el Cameo (digital) de nuestro amigo Chuache os pondrá los pelos de punta.

La nueva saga promete, si es que la taquilla le acompaña y es realmente una nueva saga. En cualquier caso, esta peli gustará a aquellos que disfruten de la acción sin descanso, de los robots (perdón, organismo cibernético) y de las historias futuristas. Muy recomendable.