La primera Transformers me pareció una peli enormemente infravalorada por la crítica. No es que fuera la película del año, pero sin duda era un producto de entretenimiento tremendamente válido, con unas escenas de acción cargadas de efectividad, y muy espectaculares. La historia era buena (ojo, no digo realista, ni creíble, pero sí coherente en su propio contexto). Los personajes podrían haber dado un poco más de sí, pero tenía las dosis correctas de comedia y de dramatismo, y una banda sonora muy notable.Esta secuela nos llega precedida de una campaña de promoción que intentaba hacernos creer que iba a ser lo más de lo más. Más robots, más acción, mas comedia. Más de todo. Y esto, lamentablemente, no es garantía de más calidad. En esta película encontramos una sobrecarga de robots, y sobre todo, una sobrecarga de humor. ¿Realmente es necesario que haya tonterías en todas y cada una de las escenas? ¿Es necesario que haya cuatro, cinco, o hasta seis personajes “graciosetes”? Desde luego que no. Respecto al número de robots, nos anunciaban treinta nuevos transformers, pero realmente sólo encontramos un par de novedades de interés: The Fallen, que da nombre a la película en su versión original, y Devastator, una suerte de Megazord formado por multitud de cacharros, una barbaridad, vamos. Respecto a los demás, en general, aparecen sólo para morir al segundo siguiente.
La historia es excesivamente mitológica y épica, con apariciones fantasmales incluidas, repleta como ya he dicho de momentos cómicos (incluso de robots grotescamente cómicos, ¿era necesario un robot anciano, con barba y todo?). Los personajes son básicamente los mismos. Sam, interpretado por el omnipresente Shia LaBeouf, es un poco más maduro, pero básicamente es el mismo pringao. Me intriga la presencia de Megan Fox: sí, está muy buena, pero ¿para qué sirve el personaje? Se limita a correr junto a su novio de un lado para otro enseñando material. John Turturro se salva gracias a su experiencia, protagonizando, él sí, los momentos más simpáticos de la peli.
Se salvan, obviamente, los efectos especiales, impresionantes una vez más, y la banda sonora, pese a ser básicamente la misma que en su antecesora, pero mantiene la calidad. El previsible bombazo en taquilla y su abierto final nos garantiza más secuelas. Esperemos que pueda enderezarse el rumbo de esta saga que empezó bien, y se ha venido bastante abajo.








